Libre cercó cuadros en la alianza

Nos sigue sorprendiendo cada día más la aclamada “libertad” en la alianza dirigida por el egocéntrico y “único valor nacional anticorrupción” Salvador Nasralla quien, pese a ser su candidato presidencial, permitió una goleada política histórica de su “ídolo” Manuel Zelaya Rosales quien metió la mayoría de seguidores en cargos de elección popular.

 

Zelaya Rosales -coordinador y apoderado legal de la alianza- cedió el trono a Nasralla pero el mandamás es él y nadie más que él. Catorce diputaciones al hilo para el Parlamento Centroamericano (Parlacen) ameritan un rotundo éxito para el expresidente liberal que sigue demostrando ser indomable en política. Más que flores, lanza dardos.

 

No cabe duda que “Mel” encajó la mayoría de sus amigos y parte de su familia en los horcones de la alianza. Su esposa Xiomara Castro, su amiga Belinda Martínez y Guillermo Valle del Pinu, hermano de su devota Beatriz Valle, son los tres designados presidenciales. Prácticamente lo estranguló al estilo de X-0. ¡Qué cubero, nos quedamos sin portero!

 

El hombre juega enchute en todas las canchas. En la política y en la prensa. Su primer candidato a diputado al Parlacen es Alejandro Villatoro. Le tuvo que romper un globo para ser amo y señor de las comunicaciones. Es sin discusión una estrella de influencias. Su trío matrimonial se disputará el poder político y económico del país en noviembre próximo.

 

Pareciera que Nasralla no tiene voz ni voto en el casorio. Apenas intenta relinchar y el exgobernante lo aquieta a su estilo llamándolo “amor”. El exanticorrupción solo grita y echa rayos cuando lo aborda lo que él llama “prensa tarifada”. Hasta ahora no aclara cuántos diputados y postulantes a alcaldes de su simpatía se colaron o los bloquearon.

 

El señor de las pasarelas puede estar muy tirante y acusar de corruptos a todos pero solo recibe un telefonazo del exgobernante y su pataleo termina en un dos por tres. Así están las cosas dentro de la alianza. Ciertos de sus líderes riñen nuestra “democracia” pero adentro también tienen su “dedocracia”. Como “Mel” no hay dos. ¡Qué hombre, sí señor!

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