30 encapuchados mandan en la UNAH

Quedó expuesto que treinta encapuchados apoyados por los sectores más oscuros dentro y fuera de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) no solo domaron los mandos, sino que los dejaron como ineptos al ceder bajo presión y cancelar el tercer periodo académico.

 

Noventa mil estudiantes ajenos al conflicto fracasaron nuevamente.

 

Por cada toma la UNAH pierde de tres a cinco mil estudiantes cuyos padres de origen obrero y campesino, deciden sacarlos del “principal” centro de “cultura” convertido en un campo de guerra por jóvenes que piden “respeto” a sus derechos pero socavan el de las pobrerías, además de matar el comercio del circuito.

 

Es una zona de terror.

 

Durante los últimos dos meses un grupo de presuntos educandos con sus rostros ocultos, armados de piedras, de palos y bombas molotov, demostró que domina el terreno docente apoyado por grupos radicales que lejos de buscar el adelanto académico, añoran el poder político y económico frente a una figura fuerte pero al mismo tiempo débil de Julieta Castellanos.

 

MEU

 

Al dar por suprimido el tercer parcial, la rectora Castellanos aseguró que el alma mater no perdería su autonomía pero ella perdió total autoridad. Una treintena de vándalos minaron su presumida fiereza y capacidad.

 

Junto a todos sus asesores no pudo en una riña que tiró al suelo los sueños de miles de párvulos. Penoso resultado.

 

Si estos “estudiantes” tienen la osadía de pelear, de herir a policías y generar un caos total en la UNAH ¿por qué les sería difícil derrotar a la jefa universitaria? Lejos de una lucha académica, Castellanos y compañía saben quiénes son los personajes (internos y externos) que blindaron a los revoltosos para dejarla malparada ante la sociedad previo a su salida.

 

La rectora, sin duda, logró conversiones en construcción de nuevas aulas, edificios y mermar el pus a todo nivel pero se vio diezmada en los últimos meses por controlar los combates por parte de un minúsculo grupo de alumnos que la ridiculizó en “mesas de negociaciones”.

 

Veremos si el Congreso Nacional vence el caos o pierde también la batalla.

 

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