Una alianza que cacarea cambios

Quedó al manifiesto que la famosa alianza que tanto “odia” la “perversión” y el “fraude” electoral del bipartidismo en Honduras, también es más de lo mismo cuando sus altos dirigentes, entre ellos su líder Salvador Nasralla, se rifan diputaciones y hacen acomodos dejando por fuera a quienes ganaron esos cargos en los comicios primarios.

 

Para nada sirvió, según vemos, la macaneada que se pegaron muchos jóvenes (hombres y mujeres), tanto de Libre como adictos a Nasralla, por pelear una butaca legislativa o una candidatura para alcalde si al final de cuentas los líderes de la “alianza por Honduras” salieron con el trinque de “negociar” casillas. Puros cuentos de “moralistas”. ¡Cuatreros!

 

Si actores de los partidos tradicionales son técnicos en meter el borrador en cuadros políticos, ¿cómo es que el casorio prueba sacar a quienes con mucho sudor y empeño ganaron los asientos para el Congreso Nacional o liderar una ciudad? Si los cachurecos y los “cheles” son “corruptos”, como dice el hombrón de X-0, ¿será moral esta jugada?

 

Si todo el mundo está harto de que cierta “clase política” hace lo que le atora para encajar sus apetitos cada dos y cada cuatro años, cómo es posible que los faroleados de limpios nos vengan con las mismas mañas y, de remate, nos claven a la mujer, al hermano, al hijo y a la prima. Así arriman la familia y nos dejan en ruinas. Ustedes son descarados (as).

 

Líderes de los partidos que dominan la “democracia” desde 1981 son acusados de bribones, de transar la justicia, de poner jueces, de engavetar juicios y rubricar una corrupción generalizada. A estas alturas no sería tolerable admitir un “gobierno” de solapados que cubren sus picardías ubicando tontos útiles para cazar votos de los ignaros.

 

Deben regirnos capaces, de probada pureza y no reptiles que hablan y exigen decoro metiendo familiones en plena campaña. De repente y nos zampan una doble de Roxana Baldetti, con cara de mansa, pero narco. Quien jura cambios, eliminar corruptos y anda con disfrazados es otro alacrán. El país urge de gente seria y no de raros que se casan con bandidos.

 

Por Octavio Carvajal