Salto social de las Cáceres

Berta Cáceres no era santo de devoción  para los pueblos de Intibucá, pero nada de eso justificaba que la exguerrillera fuera cobardemente asesinada en su hogar y a altas horas de la noche.

 

 

Los rumores en las esquinas de la fresca ciudad de La Esperanza, siempre hablaban de una Berta Cáceres que vivía de la extorsión a la empresas que buscaban invertir en energía renovable y que aprendió muy bien de este negocio, ya que estuvo casada con el también triste célebre y Fundador en 1993 del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas (Copinh), Salvador Zúniga, Berta se construyó una reputación junto a su marido cómo de bandoleros y extorsionadores.

 

 

 

Hoy en día, parece que el legado de Berta Cáceres ha pasado a sus hijas, que viven del nombre de la mamá y de hacerle daño al país; de la noche a la mañana se han vuelto grandes potentadas y como dice Nelson Ávila, “han dado un salto social impresionante”, logrando una de ellas ser diputada y la otra adueñarse por completo del COPINH.

 

Olivia Zuniga Caceres