Oposición y violencia

Una oposición política de calidad siempre coloca en primer lugar los intereses de la nación. Está muy pendiente de la administración gubernamental y señala acertadamente los errores y despilfarros del gobierno de turno. Sus análisis constantes sobre los temas de relevancia nacional equilibran y contrarrestan la propaganda oficial.

 

Pero en Honduras a la oposición política no le interesa defender los sagrados intereses de los pobres. Solamente le interesa llegar al poder a costa de lo que sea, para saquear impunemente los bienes nacionales. Tampoco le interesa debatir sobre los temas de relevancia nacional; solamente sobre aquellos temas políticos que le puedan proporcionar alguna relevancia, pero que en el fondo no dejan de ser intrascendentes para el bienestar de las grandes mayorías.

 

La oposición política, específicamente la Alianza, tiene como única finalidad crear inestabilidad política y social. La violencia siempre ha sido su bandera de lucha y desean llegar al poder sin importarles que se lleven de encuentro la paz y la tranquilidad; ni las consecuencias negativas que puedan acarrear para el país. Su agenda política implica la destrucción de nuestro sistema democrático.

 

 

Su desacertado candidato presidencial, Salvador Nasralla, arrastra todos los males habidos y por haber. Inestable, intolerante, malcriado, incapaz de mantener una posición política que deje indicios de que le interesan los pobres de nuestro país, le ha comido el cuento a Manuel Zelaya creyéndole que le cederá la Presidencia de la República si ganan las elecciones.

 

Como Nasralla no tiene ninguna experiencia política, ni interés alguno en el bienestar de la colectividad, cada vez que ofrece declaraciones solo evidencia, aparte de sus torpezas, su mezquino interés de ser presidente de la República para engordar el exagerado ego que ya posee. Ahora es que está llamando a la violencia para “defender los votos” y que no le roben la presidencia. Nada más descabellado, y solo refleja que no le interesa la paz y la tranquilidad de los hondureños. A este gran “señor de la televisión” el TSE debería de descalificarlo como candidato presidencial y les harían un gran bien a los hondureños.

 

Manuel Zelaya, astuto en los vericuetos de la política vernácula, al ver que su partido ha perdido el favor popular, ha puesto de monigote a Nasralla, buscando una notoriedad que el presentador de televisión no ha sido capaz de concretar. Pero que no ha dejado de hacer bulla con sus desaciertos. Lo que Salvador Nasralla no entiende es que solo es un comodín en las manos de Manuel Zelaya, y que de llegar al poder solo sería un títere de Libre.

 

“Mel” está muy claro en lo que persigue, en sus recientes declaraciones especificó que de llegar al poder el gobierno de Nasralla solo sería de transición, porque inmediatamente se instalaría la bendita Asamblea Nacional Constituyente para cambiar la Constitución de la República y eternizarse en el poder.

 

Así que la situación está muy clara, de llegar a gobernar la Alianza preparémonos para una dictadura del socialismo del siglo XXI, en donde haremos colas inmensas para comprar una libra de azúcar, medicinas o carne. De momento, lo que nos recetan es que van a generar violencia si en el proceso eleccionario no salen favorecidos. Es obvio que el bienestar y la paz de los hondureños es lo menos que les interesa.

 

Estamos frente a una oposición política desvalorada en todos los aspectos. Rechacemos la inestabilidad social y la violencia que generan constantemente. ¡Los hondureños merecemos vivir en paz!

 

Por Nery Alexis Gaitán