Nos piden dejar de pedalear

Editorial Abriendo Brecha

por Rodrigo Wong Arevalo

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Un país como el nuestro que tiene suficientes recursos hídricos, donde hay lugares que el sol impacta todo el año, y muchas montañas donde el aire sopla de manera constante, no debería padecer de crisis de energía eléctrica, porque todos los recursos mencionados son fuentes de generación de corriente. Y como el gobierno ha decidido afrontar a fondo la situación crítica que atraviesa la ENEE, se hace imprescindible hablar de las fuentes alternativas de energía, porque, la hidroeléctrica solo es un modelo, frente a las demás fuentes, que son el aire y el sol.

Pero, sin duda lo que más tenemos para producir energía eléctrica, son caudales de agua que bajan desde las montañas, agua que debe aprovecharse en la generación de  corriente, porque al final de cuentas el agua corre por naturaleza, y es un desperdicio que por atavíos infundados de los grupos ecologistas, Honduras esté perdiendo por no usar las fuentes hídricas para producir energía.

Y es una pena que la noble causa del ecologismo se esté usando como una patente de corso en contra del progreso y la utilidad pública, que es lo que está sucediendo cuando los grupos ecologistas se oponen de manera férrea a que proyectos que han cumplido todas las exigencias y requisitos ambientales, puedan operar sumando sus pequeñas y medianas producciones al sistema eléctrico nacional.

Una cosa es conservar los recursos naturales, pero otra muy distinta es llevar a la ultranza la defensa de estos recursos al plano ideológico, porque desde países europeos y los mismos EEUU, hay patrocinios que abanderan la oposición a estos proyectos, siendo países adelantados que han usado estos mismos proyectos para conseguir los niveles de progreso que disfrutan ahora, a los cuales se oponen que sirvan para el desarrollo de los países que luchan por salir de la pobreza.

El movimiento ecologista ha sido capturado por los autodenominados sectores progresistas que responden ideológicamente al partido de izquierda, y que con sus prédicas pregonan un debate caduco que no expone verdaderas razones para oponerse a la explotación de las aguas de los ríos para generar energía eléctrica. La mayor oposición viene de organizaciones que existen en Estocolmo, Suecia, y en diferentes ciudades de EEUU, países que le han dado la vuelta al mundo porque ya resolvieron sus problemas, que han explotado a plenitud sus recursos y ahora son opositores a que países como el nuestro tengan la posibilidad de explotar sus recursos naturales hídricos para aumentar la generación de energía eléctrica.

Frente a la actitud hostil de los grupos ecológicos, el gobierno ha bajado los brazos en actitud conciliadora, abandonando los proyectos que ya han sido aprobados, en los cuales se han hecho inversiones altas para producir corriente, pero que no han podido avanzar por esta oposición de los grupos ecologistas, que son expertos en dominar el arte de la propaganda agresiva, haciendo ver los proyectos de energía hidroeléctricos como si fueran una especie de apocalipsis, que solo la desgracia traerán a las comunidades donde se construyen sus instalaciones.

A diferencia de los proyectos malsanos que surgen en las mentes de los que urden los negocios ilícitos, los que se proponen generar energía desde las aguas que descienden de las montañas, son empresarios que han visto en la producción de energía un negocio limpio y lícito, que además ayudará a resolver el problema del déficit de energía que afecta la marcha del país.

Cuando Honduras entra en déficit de energía, el país se paraliza parcialmente, es como dejar de pedalear y la bicicleta se para. Y no se puede vivir de la inercia, no podemos estar supeditados a la poca energía que produce ‘El Cajón’ y a la producción de energía térmica que es la que más encarece el costo de la energía en detrimento de todos los hondureños, porque si bien las plantas térmicas salvan la situación para no quedarnos a oscuras del todo, el precio de la generación de las plantas térmicas es lo que determina que la corriente que pagamos no permita que la industria sea competitiva. El alto costo de la tarifa eléctrica es lo que en gran medida impide, que las empresas no puedan crecer y si no crecen no tienen posibilidad de generar más plazas de trabajo.

De una vez por todas, el gobierno debe tener determinación para sustituir a EEH, si esta empresa, infortunadamente, no ha cumplido los objetivos que originalmente prometió, y por otra parte, tomar decisiones puntuales para garantizarnos más energía limpia producida por los medianos y pequeños proyectos hidroeléctricos. Hay que enfrentar con la ley a los grupos ecologistas que sin más razón que la ideología, han vendido la idea de que los ríos se sacarán porque se explote el agua para producir energía, y nada más falso que ese argumento.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 9 de agosto de 2019.

 

fuente: http://www.abriendobrecha.tv/nos-piden-dejar-de-pedalear/ 

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