La red de mujeres jihadistas se expande y alarma a Francia

El desmantelamiento en Francia de una célula jihadista formada exclusivamente por mujeres que se aprestaban a cometer varios atentados marca un cambio radical de estrategia de la organización Estado Islámico (EI), que hasta esta semana les prohibía participar en el terreno operacional.

La célula fue “directamente teleguiada desde Siria, todas sus integrantes comulgan en forma absoluta con la ideología jihadista”, confirmó ayer el procurador antiterrorista de París, François Molins.

Las autoridades confirmaron que las cuatro jóvenes mujeres de entre 19 y 39 años que integraban ese núcleo duro son “fanáticas, radicalizadas y muy determinadas”, según la descripción del ministro del Interior, Bernard Cazeneuve.

El grupo intentó dos veces sin éxito hacer estallar un auto estacionado cerca de la catedral de Nôtre-Dame, al colocar en su interior cinco garrafas de gas y tres botellas de combustible líquido.

 

Mujeres terrostas
Encuentran coche bomba

Todo había comenzado en la noche del sábado pasado, cuando la policía halló a escasa distancia de la catedral, en pleno corazón de París, un Peugeot 607 sin patente, sin conductor, con las balizas encendidas, restos de una frazada quemada y su carga explosiva “totalmente artesanal, pero que con una sola de esas garrafas hubiese alcanzado para hacer estallar el vehículo”, dijo Molins.

 

Gracias a esos antecedentes, en una primera redada, las cuatro agencias antiterroristas movilizadas en la investigación detuvieron en la llamada Autopista del Sol, cerca de la ciudad de Orange, a una pareja que al parecer se dirigía a España con tres chicos de corta edad. La mujer fue identificada como Ornella D.

 

En una acción paralela realizada anteayer en la ciudad de Boussy-Saint-Antoine, en los suburbios de París, la policía detuvo a las otras tres mujeres, que se habían refugiado en la casa de una de ellas. La principal pista que siguieron fue la de Inés Madani, de 19 años, hija del propietario del Peugeot 607. Pocos días antes, su padre había señalado la desaparición de la joven, su radicalización y sus intenciones de viajar a Siria.

 

Mujeres Yihadistas
Operativo

Durante el operativo de Boussy-Saint-Antoine, Madani, armada con un cuchillo, se precipitó sobre un policía y lo hirió en un hombro, pero recibió dos disparos en las piernas que consiguieron neutralizarla.

 

Entre su ropa tenía una carta de despedida dirigida a su madre, en la cual explicaba sus motivaciones. También se halló un documento manuscrito que prueba que había jurado fidelidad a EI. En su computadora se encontraron evidencias de sus contactos con otros islamistas de Francia fichados por la policía.

 

Junto a ella fue detenida Sarah Hervouet, de 23 años. Una tercera detenida en ese operativo era la propietaria de la vivienda, identificada como Hamel S., de 39 años.

 

Entre los numerosos proyectos de atentado planeado por el comando femenino figuraba la terminal ferroviaria Gare de Lyon, en el corazón de París. Al saberse descubiertas, decidieron atacar una estación de trenes en el departamento de Essonne, en los suburbios de la capital.

 

Con esos ataques, las jihadistas querían vengar la muerte de Abu Mohammed al-Adnani, alcanzado por un bombardeo de la coalición a fines de agosto, en Siria. Al-Adnani, vocero oficial de EI y considerado como el “ministro de atentados”, había sido acusado por Francia de ser el instigador de los atentados del 13 de noviembre de 2015 en París y del 22 de marzo pasado en Bruselas.

 

La existencia de un comando femenino islamista confirmó los peores temores de los especialistas en terrorismo, que anuncian desde hace meses un cambio de estrategia de EI. Esa sospecha comenzó a confirmarse en marzo último, cuando la policía desmanteló otra célula de cuatro mujeres que preparaban una serie de atentados en cines y teatros en el sur de Francia.

 

“La aparición de estas «amazonas de la jihad» -como empezó a llamarlas la prensa- parece totalmente contradictorio con la práctica observada hasta ahora por EI, que usaba a las mujeres sobre todo como apoyo logístico, jamás en tareas operativas”, explicó a LA NACIÓN el especialista Nicolas Henin.

 

Ahora, las cifras hablan: en Francia, 59 mujeres están procesadas por actividades ligadas al terrorismo y 19 están en la cárcel. En Siria e Irak hay unas 200 jóvenes francesas.

 

Hace apenas una semana, Molins reconoció que existía una “aceleración de casos de [mujeres] menores de edad, con perfiles muy inquietantes y con personalidades muy duras”. Esas jóvenes, indicó, aparecen como organizadoras de “proyectos de atentados que, en el plano intelectual, parecen muy perfeccionados”.

 

Al desmentir la creencia de que las mujeres son víctimas de una suerte de dictadura masculina, los especialistas afirman que esas jóvenes, nacidas y educadas en Europa, no son víctimas de la presión de sus compañeros ni de un lavado de cerebro.

 

“Por lo general, son más fanáticas y conocen la religión mejor que los hombres”, dijo Matthieu Suc, autor del libro Mujeres de jihadistas.

 

La presencia de mujeres intrépidas al servicio de una causa política tuvo una gran difusión durante la guerra de Argelia (1954-1962), cuando se enrolaban en las filas del Frente de Liberación Nacional (FLN). En la ola de terrorismo durante la Batalla de Argel, en 1957, se especializaron en transportar armas y explosivos ocultos debajo de sus vestimentas largas.

 

Más recientemente, muchas mujeres participaron en atentados kamikazes en varios países de Medio Oriente. El caso más conocido es, acaso, la participación de las llamadas “viudas negras” del Cáucaso en la guerra de los jihadistas chechenos contra la ocupación rusa. Esas mujeres, vestidas con jihab (velo integral) negro, tuvieron una activa participación en 2004 en la toma de rehenes en una escuela de Beslan, que terminó con la muerte de 334 civiles.