La energía eléctrica en El Salvador es la más cara de la región

 

El Salvador es el país que más caro paga el precio de la energía residencial con respecto a otros países de la región, según muestran estadísticas del Consejo Nacional de Energía (CNE).

 

Hasta abril de este año las familias que consumen 50 kilovatios/hora (Kwh) al mes pagaban $0.27 por cada kilovatio, mientras que en Guatemala y Costa Rica su precio ronda entre los $0.17 y los $0.14 respectivamente y Honduras y Nicaragua pagan $0.12 y $0.08.

 

 

El Salvador también es el segundo país con la energía más cara para las familias que consumen 150 Kwh al mes, con un precio de $0.19 por kilovatio. El primero fue Nicaragua, con un precio de $0.21 el kilovatio.

 

 

Y para las familias que consumen 300 Kwh o más por mes, su precio también es el segundo más alto en la región, al pagar $0.19 el kilovatio.

 

 

A mediados de julio las ocho distribuidoras de energía eléctrica que operan en el país anunciaron nuevos ajustes al pliego tarifario, que tendrán un incremento de hasta el 4% en el cargo por energía respecto al trimestre anterior.

 

 

Según la Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones (Siget) el alza se debe a las pocas lluvias que han reducido la generación de energía hídrica y a una mayor generación de energía a través del bunker (petróleo) cuyo precio se ha elevado en los últimos meses a nivel internacional.

 

 

Aún así, la Siget afirma que “los precios de la energía eléctrica de El Salvador no es la más cara de Centroamérica, ya que existen precios más elevados en otros países”.

 

Energia Centroamerica

 

Encender el foco de nuestra habitación o cargar el teléfono celular puede ser lo más sencillo del mundo en nuestro hogar. Pero detrás de esa energía existe un proceso muy complejo para definir su precio, que no solo depende de un proceso institucional para inyectar la energía que se genera de diversas fuentes, sino además, del hábito de consumo de los salvadoreños y también de las condiciones climáticas.

 

 

Y todo cambia constantemente. En el último año, por ejemplo, los datos de la Unidad de Transacciones (que administra la energía y la despacha a los distribuidores) muestran que el precio del megavatio de energía costaba $98.35 en mayo, pero en septiembre bajó a $74.77 y luego subió en diciembre a $101.64. Y ahora, en los primeros meses de 2018 el precio volvió a subir a $103.84 y a junio pasado su precio ha llegado a los $111.41.

 

 

El precio inicial lo define el generador, que establece su costo con base a su producción. Generar energía con agua es mucho más barato que generarla con combustible pues este último recurso debe importarse al país y su conversión es mucho más cara.

 

 

 

Al generarla, la energía es trasladada a la red eléctrica a través de la Empresa Transmisora de El Salvador, (ETESAL), que es la encargada de darle el mantenimiento.

 

 

Su costo se incluye en el precio que se negocia con las distribuidoras ya sea a través de contratos de largo plazo o a través del Mercado Regulador del Sistema (MRS) en el que la inyección de energía se da minuto a minuto, de acuerdo a la demanda de los ciudadanos. Los precios a través de los contratos de largo plazo son fijos y se establecen mediante los costos de generación.

 

 

Según el informe de febrero 2018 de la SIGET, el 59% del precio de la energía que se ha negociado a través de contratos de largo plazo y el 41%, a través del MRS.

 

 

La Unidad de Transacciones (UT) es el ente administrador de esta energía que se negocia, ya sea, por contratos o por el MRS, que funciona como una bolsa de energía donde participan todos los generadores que no están en contratos de largo plazo.

 

Portada El Salvador

 

Consumo

 

El precio de la energía también se define por el mismo consumo que los salvadoreños hacen de ella. Juan Cea Vega, gerente de energía de la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) y experto en la materia, afirma que una energía barata o cara también es producto de los hábitos de consumo de los salvadoreños.

 

 

Si hay mucha demanda, el país requerirá producir más energía y para eso tendrá que emplear más recursos, incluyendo los más caros como el combustible, que se compra a nivel internacional. “No podemos pretender tener energía más barata si no sabemos usarla”, afirma el experto.

 

 

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