La dura y cruda realidad de las maras en Centroamérica

El nacimiento de las maras o pandillas a nivel de Centroamérica surge en la década de los  80’ en Estados Unidos principalmente en Los Ángeles (California), esto debido a que un grupo  de inmigrantes salvadoreños que escapaban de las sangrientas guerras internas que vivía El Salvador, llegaron a EEUU y a partir de ahí iniciaron a organizarse.

Los principales países afectados con este grupo de criminales son El Salvador, Guatemala y Honduras, pero también se sabe que han llegado a  Canadá, Australia y el Líbano, en su intento por gobernar cada vez más naciones del mundo.

La mara MS-13 (Mara Salvatrucha) y la pandilla 18, son las más conocidas y las principales en la sociedad, estos dos grupos tienen una constante rivalidad por el poder de territorio y en sus constantes peleas se han perdido una gran cantidad de vidas de personas inocentes.

A los integrantes de las maras los caracterizaba su estilo de vida  de ahí surge la expresión de “la vida loca” y estaban fuertemente unidos por lazos de fraternidad similar a la familia, pero con una estructura jerárquica, la solidaridad entre sus miembros conlleva a una total indiferencia y hasta se puede decir que sienten desprecio por la sociedad.

El ingreso a una mara es para toda la vida, solo se admite los que ellos denominan el calmarse o frenarse y esto se da generalmente para los que pasan los 30 años, que son muy pocos y pueden implicar el alejamiento en la actividad delictiva, pues según el código marero el destino de uno de sus integrantes es la cárcel, el hospital o el cementerio.

Uno de los actos más crueles e inhumanos realizados por la mara Salvatrucha se da en Guatemala, en donde este grupo descuartiza y decapitan a sus rivales de la mara 18 sin ninguna compasión, para posteriormente  llevar al canibalismo, cocinando a sus víctimas y comiéndoselas.

Además de lo anterior existe una gran  cantidad de información que liga a las maras centroamericanas con el tráfico migratorio, el secuestro, el narcotráfico y el crimen organizado, el sicariato, extorsión, violaciones, secuestro y tráfico de drogas, pelea de territorio, entre otras acciones delictivas que dañan a los ciudadanos.

También se sabe de la estrecha relación entre las pandillas y el crimen organizado hace que estas estructuras adquieran matices “profesionales” en cuanto a la comisión de delitos y ejecución de homicidios en Honduras, El Salvador y Guatemala.

El ingreso a una mara es para toda la vida, solo se admite los que ellos denominan el calmarse o frenarse y esto se da generalmente para los que pasan los 30 años, que son muy pocos y pueden implicar el alejamiento en la actividad delictiva, pues según el código marero el destino de uno de sus integrantes es la cárcel, el hospital o el cementerio.