“Fuera JOH”, pero del diente al baile

Entre cielo, mar y tierra no hay nada oculto y la mentira tal como la hipocresía tiene patas cortas cuando se trata de verle la doble cara a nuestra “clase política”. Quedó demostrado de forma reciente cuando aquellos que le gritan “Fuera JOH” o “tirano” al presidente Juan Orlando Hernández Alvarado acabaron comiendo y bailando con él.

 

Alboroto y medio causó su figura en uno de los llamados congresos móviles en su natal Gracias, Lempira, donde muchos dicen que no debió llegar, pero cada quien está donde le place, al final de cuentas Hernández Alvarado visitó su cuna. Lo curioso es que sus “opositores” le rindieron el sombrero. Pelaron el cobre.

 

Hasta los que duermen con los ojos abiertos le sacan la madre, le ladran “dictador” y se ponen chalecos con la leyenda “Fuera JOH” perdieron su “resistencia”. Fueron cubos de hielo en el desierto al tenerlo de frente. De pico cayeron en su mesa. La “izquierda” vistió igual que él, finas guayaberas. Brindis tras brindis. ¡Salud camaradas!

 

Parece que Hernández Alvarado es “odiado” de mentiritas pues sus opositores se atoraron ricos manjares. Gran lealtad primó, según las gráficas que avalan el momento entre los que se sueñan “pulcros”, pero se embrocaron por un plato de comida. No cabe duda que el Presidente tiene sutileza y gentileza para domar. ¡Caza echado!

 

Los más tercos críticos (as) de su “reelección” se notaron tan embelesados que le dieron proyectos de ley a Hernández Alvarado. Olvidaron totalmente sus epítetos contra el lempireño, quien se notó junto a todos sus detractores plenamente consentidos. El continuismo es malo, pero la cuarta de aquel sí era buena. ¡Correcto!

 

La cita causó revuelo y disgusto en las entrañas de la “oposición”. Una chica que fue “embajadora” sin título -a pesar de reír a morir con JOH- luego bromeó en sus redes sociales diciendo que el Presidente le quiso robar su cartera. Se la tira tiesa, pero las fotos revelaron su delicia. ¡Eres codiciosa!

 

“Caiga quien caiga” y todos sus falsos rivales no solo cayeron, también comieron y bailaron con él, ¿verdad Doris? El precio de la tripa, buen provecho

 

Por Octavio Carvajal

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