G-16 exige la Ley de Financiamiento Política mientras la oposición política se opone

El proceso de reforma electoral que se ha iniciado en Honduras mediante el diálogo político, el cual fue convocado por el presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva Herrera a todos los partidos políticos para consensuar algunas reformas en especial La Ley de Financiamiento, Transparencia y Fiscalización a Partidos Políticos y Candidatos.

 

Esto es visto y considerado por la comunidad internacional “como una importante contribución para aumentar la confianza de la ciudadanía en el sistema democrático y las instituciones políticas en el país”.

 

En comunicado la comunidad internacional a través del G-16, reconoce el esfuerzo que está haciendo la Misión de Apoyo contra la Corrupción e Impunidad en Honduras (Maccih) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), para la implementación de diversos elementos de la reforma electoral.

 

Comunicado

 

El G-16 es uno de los grupos que ayuda técnica y financieramente a los procesos electorales en Honduras, es uno de los principales interesados en que haya transparencia electoral.

 

En este punto es muy importante este tipo de reconocimiento por parte de la comunidad internacional, que indica que las autoridades de Honduras están buscando mecanismos de cambiar las cosas para tener un avance positivo y significativo en los procesos electorales.

 

Salvador Nasralla
Salvador Nasralla

Lo raro de todo esto es que quienes se oponen no es el oficialismo, sino la oposición política que busca sabotear las reformas electorales, para citar un ejemplo está el caso del líder del Partido Anticorrupción (PAC), Salvador Nasralla, que reiteró su postura negativa continua de no aceptar la aprobación de la Ley de Financiamiento Político.

 

Nasralla ha dejado claro que no está de acuerdo con este diálogo político y como no hay reformas electorales no habrá elecciones en el año 2017, lo que indica que está buscando realizar un boicot electoral sino no ceden a sus peticiones.

 

Todo esto es ilógico que la propia comunidad internacional mediante el G-16 apoye los esfuerzos en el país por tener una ley de Financiamiento y Transparencia Política, y que la oposición política se niegue y cierren las puertas a los cambios que pueden beneficiar a Honduras y los hondureños a que haya elecciones más limpias.

 

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