Dos años de histórica depuración policial deja fuera 4,925 elementos

Uno de los principales objetivos del Gobierno de la República ha sido cumplido: una nueva Policía Nacional. Pero para ello fue necesario someter la institución a un proceso de depuración que cumple dos años y que ha separado de sus filas a 4,925 elementos policiales hasta la fecha.

 

Catalogado como un proceso histórico impulsado por el presidente Juan Orlando Hernández, la nueva Policía Nacional hoy tiene un nuevo rostro.

 

Es más profesional, más técnica y más científica. El proceso de depuración es constante.

 

El presidente Hernández ha sido reiterativo al afirmar que para el pueblo hondureño debe ser “prohibido olvidar” hasta dónde cayó la Policía Nacional.

 

Y es que la podredumbre en la Policía era el fiel reflejo de las consecuencias de haber descuidado la seguridad a partir de 2006.

 

La Policía no pudo llegar más bajo. Sus estructuras habían sido infiltradas por el crimen organizado, manteniendo en sus filas a miembros ligados con narcotráfico, sicariato, secuestro, extorsiones, robo de vehículos, tráfico de personas, entre otros.

 

El presidente Hernández tenía claro que devolver la paz y tranquilidad de los hondureños inevitablemente pasaba por tomar decisiones valientes e históricas en la Policía Nacional.

 

Es así como, aún y con la férrea oposición de algunos sectores, se crea la Comisión Depuradora y se ordena la evaluación de todo el personal, comenzando de arriba hacia abajo, es decir, con los altos mandos.

 

 

Una nueva Policía

 

“Hoy tenemos una nueva policía, más profesional y mejor equipada. Tenemos el enorme reto de no retroceder ni un milímetro en lo que hemos logrado a la fecha”, afirmó días atrás el presidente Juan Orlando Hernández.

 

Indicó que su compromiso es con la seguridad de Honduras y que no se volverán a cometer errores como en 2006 que se descuidó la seguridad. “No vamos a volver a esa época de terror y oscuridad”, dijo.

 

A raíz del exitoso proceso de depuración policial, que ha servido de modelo en otros países, el presidente Hernández solicitó al Congreso Nacional la continuidad de la Comisión Depuradora de la Policía Nacional por un año más.

 

“La institución está químicamente pura y tiene las bases para ser una nueva Policía digna de confianza del pueblo hondureño, era necesario decirle la verdad al pueblo hondureño, aquí mucho empresario, marero y narcotraficantes se beneficiaron de la corrupción policial”, señaló el depurador, Omar Rivera.

 

Rivera junto a Vilma Morales, el pastor Alberto Solórzano y los asesores Carlos Hernández y German Leitzelar conforman la Comisión Especial para la Depuración y Transformación de la Policía Nacional.

Comision integrantes

 

“A nuestra llegada lo primero que hicimos es dejar en claro que quien había participado en actos delincuenciales o la estaba haciendo, la tenía que pagar, les quitamos el uniforme, el arma de reglamento, la patrulla y los desconectamos del sistema de radiocomunicación que les permitía conocer dónde se iba a ejecuta un operativo”, amplió Rivera.

 

El ministro de Seguridad, Julián Pacheco, afirma que hoy existe una nueva Policía y recordó que la institución no pudo caer más bajo porque “no había más espacio hacia abajo”.

 

Depuración

 

Si en algo está de acuerdo el presidente Hernández, la Secretaría de Seguridad que dirige el ministro Pacheco y los depuradores de la Policía, es que la depuración no tiene retroceso, es permanente y sostenible.

 

La Comisión fue creada a través de un decreto de emergencia aprobado por unanimidad en el Congreso Nacional el 11 de abril de 2016.

 

Su misión trascendental fue dejar sentadas las bases para una nueva Policía Nacional luego de un proceso de limpieza a todo nivel.

 

“Nos dieron facultades, potestades y atribuciones claras a la Comisión en el marco de la reestructuración policial y también en el marco del artículo 129 de la Constitución de la República, tenemos que entender que siempre estuvo fijado el debido proceso en todo el escenario de esta restructuración”, explicó la depuradora Vilma Morales.

 

Destacó que la Comisión siempre tuvo la potestad de reorganizar la Policía Nacional y por eso crearon un nuevo organigrama con nuevos perfiles y nuevos procesos que establecían la idoneidad de un miembro para determinada estructura.

 

Sobre los que fueron separados, Morales indicó que en todas las separaciones hubo audiencias de descargo y también se les respetó el debido proceso.

 

Corrupción

 

La confianza en la Policía Nacional estaba perdida, los ciudadanos no confiaban en la institución que tenía la misión de protegerlos.

 

Estaban implicados en actos irregulares desde la escala básica hasta la cúpula policial, por lo que el trabajo de depuración no sería fácil.

 

“El pueblo sabía de la existencia de la corrupción en la Policía y nos sorprendimos de lo que encontramos, no habíamos dimensionado la magnitud de la corrupción que había pese a que tres informes de organismos internacionales lo habían denunciado”, señaló Carlos Hernández, asesor de la Comisión Depuradora.

 

Señaló que encontraron sicariato, narcotráfico y mareros identificados de la “18” y “MS 13” en la estructura policial.  

 

Desde la escala básica hasta los altos mandos había manzanas podridas, afirmó Hernández.

 

“Así fue como comenzó el proceso de depuración policial bajo un esquema que permitiría actuar con justicia, se analizaron informes del Ministerio Público, Tribunal Superior de Cuentas (TSC) e Inteligencia del Estado”, señaló Hernández.

 

La pudrición era tanta que muchos sectores pidieron que se cerrara la Policía Nacional, sin embargo, el presidente Juan Orlando Hernández creyó en la reestructuración de esta institución que en su mayoría esta compuesta por buenos policías.

 

“Se llegó al extremo de pensar en cerrar la Policía, nadie estaba dispuesto a enfrentar el problema, lo que encontramos nos sorprendió, había gente dedicada exclusivamente a blanquear o limpiar los expedientes de los oficiales y agentes”, indicó el presidente de la Confraternidad Evangélica, el pastor Alberto Solorzano.

 

El manoseo de la documentación era impresionante según el depurador y por eso tomaron el reto, el que dos años después está rindiendo frutos gracias a la voluntad del presidente Juan Orlando Hernández y el Congreso Nacional que apoyó la emergencia policial.

 

Cifras de la depuración

 

El depurador Omar Rivera reveló que desde que fueron juramentados en abril de 2016, han cancelado a 4,925 miembros de la Carrera Policial.

 

“De estos 4,925 policías cancelados, 4,388 eran oficiales y agentes de escala básica y 537 se desempeñaban como personal auxiliar, fueron separados por diferentes motivos”, indicó Rivera.

 

Por reestructuración, por justa causa, por cumplimiento de período de disponibilidad, por retiro voluntario, por discapacidad total y permanente, y por muerte y/o retiro obligatorio, son los motivos por los que se separaron a los casi 5,000 expolicías.

 

“Hasta la fecha se han pagado más de 800 millones de lempiras por concepto de prestaciones laborales y derechos adquiridos a altos oficiales, agentes de escala básica y personal auxiliar que han sido cancelados en los últimos 24 meses de implementación del proceso de emergencia de depuración policial”, agregó Rivera.

 

Por la nueva estructura de la Policía Nacional fueron cancelados varios oficiales porque el nuevo andamiaje institucional ya no lo permitía.

 

“La Comisión eliminó muchas unidades y cargos que no impactaban positivamente, ni eran relevantes, todas las decisiones que se han tomado han sido responsablemente en el seno de la Comisión”, puntualizó Rivera.

 

Depuración y reformas

 

El nuevo director de la Policía Nacional, el comisionado José David Aguilar Morán, prometió recientemente continuar con la depuración y el proceso de reforma, así como mantener la baja en homicidios en el país.

 

“La depuración ha sido una acción correcta, teníamos que cambiar a la Policía y lo hemos hecho, lo que le damos a la sociedad es seguridad y creo que la depuración fue lo mejor que se hizo en nuestra Policía, ahora lo que resta es seguirla fortaleciendo”, afirmó Aguilar Morán. 

 

Con planes estratégicos y operacionales, la Policía ya no trabajará improvisada, según el director, que aseguró que le están dando seguimiento al proceso de educación policial.

 

“Todos los oficiales y agentes estamos comprometidos a que la Policía sea una de las mejores instituciones del Estado, cada uno de nosotros ha sido sometido a las pruebas de confianza y la institución crece, esperamos para 2022 contar con unos 26,000 policías”, agregó.

 

Las autoridades impulsan la policía comunitaria y también la nueva dependencia de asuntos internos llamada Dirección de Asuntos Disciplinarios Policiales (Didadpol), encargada ahora de investigar los casos graves en que incurran los agentes policiales.

 

El reto de las autoridades sigue siendo bajar la tasa de homicidios que alcanzó su punto más alto de 86.5 homicidios por cada 100,000 habitantes y hasta la fecha, se ha bajado más de 44 puntos.

 

Hemos pasado de 20 a 10 homicidios diarios en promedio y en este año queremos reducir entre 8 y 10 puntos la tasa, eso significaría que vamos a reducir los homicidios a 2,000 por año y que el promedio diario baje a 6. Esto es lo que quiere el pueblo hondureño: vivir en paz, ha dicho el presidente Hernández, responsable de la nueva cara de la Policía Nacional y un exitoso proceso de depuración y transformación.

 

 

Datos

 

  • Dos años después la Policía Nacional ahora es más profesional, más técnica y más científica.

 

  • El presidente Juan Orlando Hernández pide a la población no olvidar el hueco en el que cayó la Policía Nacional a partir de 2006.

 

  • El martes 11 de abril el proceso de depuración policial cumple dos años.