Desde antes de elecciones preparaban manifestaciones

La oposición política, comandada por el excandidato presidencial de la Alianza de Oposición, Salvador Nasralla, desde meses anteriores al 26 de noviembre pasado, ya había preparado el guión del argumento del “fraude electoral” y “otras irregularidades” y que esta vez protestarían en las calles para reclamar lo que consideraban era su triunfo.

 

Desde el mes de septiembre, Nasralla montó una ofensiva en Estados Unidos, donde realizó una gira política para denunciar el “fraude que tienen preparado”, de acuerdo con una declaración dada el 17 de septiembre.

 

Ese mismo día Nasralla señaló que presentaría pruebas de otras irregularidades que, a su juicio, ocurrirían en los comicios que se debían celebrar dos meses después de la fecha de su declaración.

 

Igualmente, sostuvo el 17 de septiembre que en su viaje a los Estados Unidos, no se reuniría con la cúpula de la Organización de Estados Americanos (OEA), ya que a su juicio dicha institución avala el fraude.

 

En su plan desestabilizador sugirió en septiembre que el proceso podría posponerse para que sus demandas fuesen aceptadas, como colocar un representante de la Alianza en el Tribunal Electoral.

 

Pero desde el mes de julio, la campaña de Nasralla y la Alianza opositora estaba centrada en anunciar que pretendían hacerle fraude y que tenían preparado un comando especial que se dedicaría a destruirlo.

 

En agosto hubo una marcha en Tegucigalpa, centrada en el mismo tema y donde adelantó que la “masa colectiva de la Alianza se hará sentir”.

 

Y en su campaña de desacreditar el proceso electoral, indicaron analistas, el excandidato presidencial de la Alianza descalificó en octubre pasado a los observadores internacionales que viajarían a Honduras a observar el proceso electoral, acusándoles de venir “arreglados con el dinero”.

 

La sistemática de descalificación a los observadores la mantuvieron Nasralla y los integrantes de la Alianza previo al día de las elecciones, el 26 de noviembre pasado.

 

Indicó que se reuniría con personal de la Unión Europea (UE) para hablar del tema, pero dejó claro que a su juicio hay “seres humanos que tienen precio, independientemente si hablan español, inglés, francés, italiano o alemán”. Igualmente, atacó a la Misión de Observación de la OEA.

 

 

En diciembre, Nasralla se aferró al secretario general de la OEA, Luis Almagro, para reforzar sus denuncias de fraude, una vez que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) proclamó al Presidente Juan Orlando Hernández, como ganador de los comicios.

 

Tras haberlos acusados de estar arreglados con el dinero, Nasralla hizo suyas las expresiones de Almagro de pedir nuevas elecciones.

 

El cambio de posición es propio del excandidato presidencial, acostumbrado a realizar declaraciones comprometedoras o firmar documentos, para luego renunciar a su firma o señalar que sus palabras fueron mal entendidas, apuntaron analistas.

 

La campaña continuó después de los comicios y una vez que el TSE declaró ganador a nivel presidencial al actual mandatario Juan Orlando Hernández.

 

Así, acusó a Estados Unidos de que “avaló el fraude” y que impone al próximo mandatario.

 

También criticó a Japón y dijo que se arrepentirán, además de señalar que tal vez tengan negocios turbios que él desenmascarará cuando esté al frente del gobierno.

 

Igualmente, Nasralla, la Alianza de Oposición y el Partido Liberal previamente firmaron un documento donde señalaron que desconocerían los resultados de transmisión electoral que el TSE iba a proyectar el día de los comicios y que los únicos resultados que reconocerían fueron los que se hicieran en base a las actas físicas.

 

AMENAZAS

 

Desde septiembre, Nasralla señaló que de no ser elegido presidente llamaría a protestar para que se le respetara el triunfo. “La gente sabe que yo tengo que ganar, y lo más probable es que reclame por ese triunfo”, indicó.

 

 

Otro elemento que Nasralla ha venido planteando es el porcentaje que, a su juicio, tiene de votos.

 

Desde septiembre pasado plantea que tiene el 70 u 80 por ciento de aceptación y que el resto es para los demás partidos. En diciembre ha reiterado que tuvo un nivel de votación del 80 por ciento, algo nunca visto en ninguna votación hondureña y solo comparable a los resultados en Cuba y el extinto bloque de la Unión Soviética.

 

Mientras los efectos provocados por los llamados a protestas hechas por Nasralla, así como sus denuncias de fraude a nivel internacional, han provocado daños materiales y de imagen a Honduras.

 

LAS PROTESTAS

 

En las protestas y saqueos estuvieron en primera línea maras y pandillas, ya que coordinaban tomas y financiaban parte de la movilización, denunciaron autoridades de las secretarías de Seguridad y Defensa.

 

Las autoridades de seguridad y policiales denunciaron que identificaron a líderes de pandillas y maras que estaban organizando, coordinando y financiando las tomas y saqueos.

 

Pero también fueron identificados líderes políticos y candidatos de la Alianza otorgando dinero a los protestantes, así como proveyéndoles de alimentos, combustibles, llantas y otros elementos utilizados para generar el caos postelectoral.

 

También han estado en primera línea de las actividades callejeras de la Alianza los oficiales y agentes que fueron depurados de la Policía Nacional por no estar aptos, muchos de ellos vinculados a las organizaciones criminales de maras y el narcotráfico, se indicó.

 

Previamente los líderes de las maras emitieron llamados por redes sociales a que no se votara por el candidato Juan Orlando Hernández, desatando una campaña de intimidación y miedo hacia los votantes, así como los activistas del Partido Nacional en semanas previas al 26 de noviembre, así como durante las protestas.

 

 

Asimismo, volvió a sonar en esta etapa la actividad del mundo criminal, representado por las maras o pandillas, el crimen organizado y los carteles de narcotraficantes, indicaron observadores.

 

Solo en las dos semanas de protestas, posteriores a las elecciones, cayeron en el país dos avionetas procedentes de Venezuela llenas con drogas, incautándose más de una tonelada de cocaína, señalaron.

 

Igualmente, en Puerto Cortés se incautaron más de 1,000 kilos de cocaína líquida, que llegaron en varios barriles y que se encontraban almacenados.

 

Muchas naciones emitieron alertas, se suspendieron varias actividades previstas a realizarse en el país y eso afectará la imagen del país.

 

Fuente Diario La Tribuna