¿De qué depende ser buen o mal conductor?

Si sus padres son poco habilidosos al volante, es más que probable que usted también lo sea. Es la conclusión a la que llegaron neurólogos de la Universidad de California (EEUU) tras identificar una variante genética que hace que fallemos un 20% más en los test de conducción que la media de la población.

 

Este gen, aseguran, está relacionado con la síntesis de una proteína llamada factor neutrotrófico (BDNF), que se secreta cuando estamos desempeñando una tarea en el área vinculada con la respuesta del cuerpo ante esa actividad.

 

Mujeres al volante¿Y qué hay del género? ¿Conducen mejor los hombres o las mujeres? Depende de cómo se mire. A partir de los 35 años, las mujeres tienen más colisiones circulando en la carretera que los hombres -5,1 golpes por millón ellos, y 5,7 por millón ellas-, a pesar de que los conductores masculinos le hacen un 74% más de kilómetros a sus vehículos. Sin embargo, los hombres son tres veces más propensos a sufrir accidentes de coche mortales, tal y como se podía leer hace unos años en la ‘revista Epidemiology’.

 

La personalidad del conductor influye en el riesgo de tener accidentes: los adultos extrovertidos y los adolescentes curiosos, así como los más concienzudos y organizados, son más propensos a mostrar comportamientos arriesgados con un volante entre las manos. Por el contrario, los jóvenes más simpáticos y afables se distraen menos durante la conducción y miran menos veces el móvil, velando prioritariamente por la seguridad.

 

El número de ocupantes que se lleva en el coche también afecta a la conducción. Se ha demostrado que cuando se va solo al volante se conduce de manera mucho más agresiva que cuando se lleva pasajeros a bordo.

 

Por otro lado, los aficionados a los videojuegos pueden presumir de ser mejores al volante. De acuerdo con un estudio de neurocientíficos de la Universidad de Rochester, también en EEUU, los videojuegos de acción agudizan la visión, mejoran la atención, desarrollan la coordinación ojo-mano y afinan las habilidades motoras finas, y todo eso les convierte en mejores conductores. Ciencia Xplora