Criminales apagan una voz de lucha y oportunistas inescrupulosos lo politizan

El pueblo hondureño sufre hoy la repudiable muerte de la reconocida dirigente indígena Berta Cáceres, una laureada ambientalista descendiente lenca que hasta el último día de su vida defendió a los grupos étnicos, el medio ambiente, las mujeres y a los sectores más vulnerables.

El crimen que causó aversión total no solo en el país sino en el mundo entero, significa la pérdida de una mujer valiosa para Honduras, pero deja viva su imagen, su ideal, su lucha en la defensa de los recursos naturales y sobre todo, su labor por hacer valer los derechos de los indígenas catrachos.

Un país entero llora este vil crimen y el gobierno declaró que “el Estado de Honduras ha sido atacado de manera directa con la muerte de Berta Cáceres”. “Este es un crimen contra Honduras, es un golpe contra todo el pueblo hondureño”, lamentó el mandatario Juan Orlando Hernández.

La tristeza embarga a toda una nación por la pérdida de esta hondureña que fue asesinada a tiros por desconocidos que invadieron su casa en La Esperanza, Intibucá; pero más tristeza e impotencia crea en los corazones del pueblo, la bajeza de algunos sectores que aprovechándose del momento politizan la muerte de la humanitaria luchadora.

Indignante, ofensivo, descarado… no hay palabras para describir el accionar de algunos políticos, o mejor dicho inescrupulosos ansiosos de poder, que de forma desvergonzada deshonran la memoria de la laureada activista y señalan culpables donde no los hay, critican un sistema que se levanta cada día por el bien de un pueblo y olvidan su propia ineptitud.

Incomprensible e irritante es escuchar a Manuel Zelaya Rosales del Partido Libertad y Refundación (Libre) y a líderes del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) culpar al gobierno del asesinato de Berta, manifestar su ruptura al diálogo nacional y provocar al pueblo a revelarse, cuando ya es sabido que sus convocatorias solo han dejado en el país caos, desgracia, violencia y destrucción.

Qué clase de personas inhumanas se aprovechan del dolor ajeno, que en este caso es el dolor de todo un país, hasta dónde llega la bajeza de todos esos sedientos de poder que bajo la bandera de la “indignación” pisotean el ideal y la lucha de Berta Cáceres.

Y mientras los resentidos sociales y oportunistas maquiavélicamente se dedican a crear odio, el trabajo por capturar a los responsable ya ha iniciado, las investigaciones ya están en curso, las instrucciones para llevar ante la justicia a los responsables no importa quiénes sean, “caiga quien caiga” ya han sido giradas.

El pueblo debe estar unido en el dolor y la adversidad, en el día a día para construir una nueva patria llena de oportunidades; y mientras esta labor se materializa, el mensaje fue contundente: “el caso de Berta no va a quedar impune, nuestro compromiso es llegar a la verdad de los hechos y hacer justicia atrapando a los responsables”: Juan Orlando Hernández.