Berta Cáceres, una nueva versión de su asesinato

 

César Indiano, el “infant terrible” de la literatura y la crónica hondureña, ha escrito un libro muy controversial, como la mayoría de los suyos. No en la línea de “La Biblia del Asno”, donde goza burlándose y ofendiendo a todos y centrándose en algunos que los creía que debía singularizar sus embestidas dialécticas, sino en un plano más serio; pero igualmente provocador.

 

Se trata de “Berta Cáceres, las intimidades de un Conflicto”, en que nos presenta una imagen diferente de la lideresa “indígena”, sus antecedentes familiares, sus inicios en la lucha tardía de la revolución salvadoreña, su unión con Salvador Zúniga, las luchas iconoclastas y el nuevo rumbo – una vez que el matrimonio se rompe—de defensa de los derechos ancestrales de los indígenas que, le da a la organización. Y en la que los antagonistas son los empresarios que buscan usar las aguas de los ríos para producir energía, dentro de la estrategia gubernamental de cambiar la matriz de la generación eléctrica, con el fin de pasar de la dependencia del petróleo a energías más limpias, como las producidas por las turbinas accionadas por la corriente de los ríos. A partir de ese momento, Berta Cáceres se transforma en la figura más mediática del movimiento ambientalista y en el terror de los empresarios que quieren aprovechar la caída de las aguas para generar energía.

 

 

 

Indiano, para empezar, devela que Berta Cáceres no es indígena, sino que una mestiza, hija de una lideresa del Partido Liberal, que en dos oportunidades ha sido alcalde de la ciudad de la Esperanza y una vez diputada en el Congreso Nacional, sin ninguna figuración especial. Describe la lógica del discurso ambientalista, la simpatía personal de Berta Cáceres y su habilidad para articular con grupos indígenas lencas, a partir de un imaginario en el cual, las empresas que desarrollan proyectos hidroeléctricos, son sus enemigos, que llegan a sus comunidades a causar perjuicios. Porque interrumpen la tranquilidad de los ríos y espantan los espíritus de los antepasados. La respuesta de los grupos tentados con estas enseñanzas, es inmediata. Los mueve; organiza protestas, hace negociaciones con algunos de los empresarios y logra, con una enorme habilidad articularse con los movimientos mundiales defensores del medio ambiente. Pero preserva igualmente su capacidad de negociación, que le permite en el caso del proyecto Agua Zarca – según Indiano – conseguir que los empresarios ubiquen el proyecto al otro lado del río, a cambio de una serie de compensaciones que favorecen y satisfacen a los grupos indígenas que, para entonces se encuentran divididos: unos con Berta Cáceres y otros apoyando a la empresa desarrolladora del proyecto. La capacidad de Berta Cáceres trasciende las fronteras nacionales y es favorecida con un premio mundial que Indiano, en forma sutil, insinúa que le creo enemistades y disgustos entre varios líderes de los alrededores, especialmente por el impacto que tiene en el movimiento de Cáceres, la recepción de una importante cantidad de dólares.

 

 

 

Indiano ofrece una interesante descripción de la aciaga noche en que Berta Cáceres es asesinada en forma alevosa y terrible. Con habilidad de novelista, nos plantea los hechos e insinúa, desde el principio – cosa que desarrollara después – las bases para cuestionar la decisión de la Fiscalía General, al encausar como autores intelectuales del asesinato de Berta Cáceres, a los ejecutivos de la empresa desarrolladora del proyecto Agua Zarca y, especialmente a uno de sus principales accionistas. En un trabajo jurídico muy bien planteado, manejando hipótesis de expertos abogados – que no están al alcance por supuesto del autor del libro que comentamos, que no es abogado – demuestra en forma sencilla que las hipótesis incriminatorias manejadas, son equivocadas. Creemos que esta es la parte más interesante del libro, con el cual busca probar que la Fiscalía General se ha equivocado, haciéndonos creer que sus juicios, no tienen validez jurídica y que se trata más bien, de buscar en David Castillo, especialmente un chivo expiatorio, para satisfacer a la comunidad internacional que reclama que el gobierno de Honduras, castigue a los culpables intelectuales del horrendo crimen que estremeció a Honduras y terminó con la vida de una dirigente que, al margen de sus posturas, libraba una lucha a favor del medio ambiente.

 

 

Como los otros libros de César Indiano – que ha publicado este año dos libros más, mostrando su enorme capacidad como escritor y editor – este sobre Berta Cáceres es provocador, insinuante. Haciéndonos pensar que el discurso que nos han dado los medios de comunicación, no es coherente. Y solo tiene la finalidad de satisfacer las exigencias de una cultura política centrada en el espectáculo.

 

BERTA-CACERES-LAS-INTIMIDADES-DE-UN-CONFLICTO

 

 

Por Juan Ramón Martínez.