Barullo

Muy pocos plazos legales quedan para llegar al gran día electoral de 2017. Incumplimientos no han sido tolerados. Nadie puede dejar en el camino esas obligaciones y mucho menos acomodarlas a intereses eventuales. Tampoco pueden inventarse nuevas reglas y no vendrán fuerzas extranjeras a imponer caprichos.

 

Con esos conocimientos haremos un recorrido del estado actual de la fiesta.

 

Mientras el sistema vigente prepara sus partidos para participar, como debe ser, los revoltosos, agrupados con Zelaya -Nasralla y Valle, continúan conspirando con gran éxito entre ellos mismos.

 

Enorme enredo han logrado. El candidato de Libre no es propio. Se fue del antiguo PAC, y ahora es niño de hospicio político. Los nasrraleños quieren los espacios de Libre y del otro cofrade.

 

Los candidatos de Libre no le abren espacios a nadie y los del PINU son obligados a ceder posiciones a Doris, a Padilla y a Irosca originando fuertes pleitos.

 

Como ya no tienen salida van por candidaturas independientes sin saber cómo es el asunto. Piensan que llevarán esas candidaturas con la leyenda Salvador presidente. Esta será la lápida. No se puede.

 

Y hay otro escenario: Marlene Alvarenga la del PAC reconocido y los movimientos internos vienen dispuestos a acabar con las calzonetas rosadas y tener sus propias candidaturas.

 

Nasralla llegó sin dote. Sin partido y hasta sin la deuda política.

 

Mientras esto ocurre los demás partidos se preparan conforme ley y costumbres. Organizan líderes locales, reclutan agentes para las mesas electorales. Sus partidarios departamentales estimulan bases y los candidatos a alcaldes fortalecen liderazgos. Igual los candidatos a diputados. Esta actividad dentro de plazos y legalidades fortalece el llamado voto duro y se hace sistemáticamente desde hace mucho tiempo. Libre hasta hace una semana anuncia que recluta voluntarios para la misma tarea.

 

Otro enredo. Alianza Patriótica se llama el partido del general Romeo Vásquez Velásquez y ellos no pueden usar ese nombre. Y así nos encaminamos a la posibilidad de poder pronosticar quien se alzará con la victoria electoral. Nada difícil.

 

Y para ponerle tapón al bote faltan los cambios domiciliares y la entrega de cédulas de identidad emitidas pero no reclamadas. Les entregarán un censo impreso y copias digitales y ante la falta de preparación no se encontrarán ni ellos mismos.

 

Estrategia y doctrina claramente se nota en el nacionalismo. Mientras la oposición aún habla de Constituyente.

 

Puede el lector estar bastante seguro que el Partido Nacional logrará más diputados y votos que en las pasadas elecciones.

 

Por Jonathan Roussel