Ante los débiles, domina JOH

Los hechos de la última semana, parecen –por su anormal consistencia– señalar una clara tendencia. Se continúa una campaña electoral donde todos los candidatos adversarios del Partido Nacional, se niegan a tratar los asuntos de la realidad que interesa al pueblo hondureño, privilegiando sus asuntos internos: unidad en sus disgregadas fuerzas (Partido Liberal); acciones para frenar las iniciativas del gobierno (LIBRE, PAC y PINU) en el Congreso Nacional; el acomodo en los órganos electorales por la Alianza; la búsqueda de candidatos presidenciales, caso de la DC y Avancemos.

El Partido Nacional, por su parte, sigue manejando, como lo hiciera en el período anterior, una estrategia centrada en un asunto específico y central: la seguridad. Como lo hiciera con buenos resultados ante la embestida de LIBRE –que actualmente no tiene la misma fuerza que en el último proceso electoral– cuando usó como bandera divisoria de sus diferencias, la Policía Militar de Orden Civil, ahora usa las reformas del Código Procesal Penal, con igual maestría, incluso arrinconando a sus opositores en la calidad de supuestos defensores del terrorismo. Y colocándolos en una esquina en donde, por inocencia y rigidez, no han podido salir.

En tauromaquia hay un principio: un toro no se lleva dos veces al ruedo. Porque aprende y se vuelve más peligroso. Pero en el caso de los líderes políticos, colocados en la extrema de un dualismo alterno al bipartidismo: la germinal alianza de LIBRE, PAC y el PINU, ha vuelto a caer en las redes tendidas por posiblemente, el estratega político más inteligente que ha producido el país en los últimos años, JOH. Ha construido un tema que interesa a la población, que conoce muy bien y que sabe cómo manejar en el tiempo que quiere. Y usándolo como trapo, ha atraído la atención de sus opositores que, han caído en la trampa, dando coces sobre el aguijón, sin anticipar que allí pueden desgastar todas sus fuerzas. El énfasis por segunda vez, del tema de la seguridad ciudadana, muestra que JOH conoce muy bien cómo reacciona Zelaya Rosales y cómo se comporta Nasralla, si le mueven los círculos íntimos de sus vanidades, lo que le permite llevarles al terreno que quiere, en el momento en que considera prudente. Y moviendo sus fuerzas, con antelación, de tal manera que, las coloca para encerrar, en sentido político, y aniquilar a sus contendientes.

 JOH es el político con más conocimiento interno del Estado. Conoce los puntos para controlar las fuerzas que lo mueven, y dominar las instituciones fundamentales del mismo. Y libra por libra, es el líder que tiene mayores conocimientos de los problemas que agobian al país. Y que, incluso no los resuelve todos, por una razón sencilla: necesita de muchos de ellos –como venimos narrando– para jugar y derrotar a sus adversarios, que se niegan a reconocer las exigencias de la realidad, en términos precisos que es lo que quiere el electorado, más allá del retorno vengativo a las posiciones de antaño que mueven a los seguidores de Zelaya Rosales que, todavía no han descubierto lo difuso que es el odio en política. Por lo que han dejado que JOH, ponga el tema, escoja el terreno y establezca el momento de la batalla.

El Partido Liberal, por inocencia y por carencia de liderazgo sólido, no ha aprovechado el espacio que le deja JOH, ocupado en debilitar una alianza que necesita neutralizar antes de las elecciones generales. Por ello, no ha podido alejarse del juego de ingenuidades que lo caracteriza; no se ha vinculado con la realidad –excepto Luis Zelaya que se ha confrontado con el sistema judicial de frente y de manera valiente– y vinculado con la problemática, que reclama propuestas concretas que, vayan más allá de la atención de la inseguridad. Incapacitándose para hacer un relato de los problemas y una propuesta de solución que mueva al electorado. Con lo que le permite a JOH, seguir siendo quien tenga la iniciativa. Y marque la velocidad de un proceso electoral, vacío y repetitivo. Donde pone a bailar a los partidos a su gusto. En que ni siquiera permite que los liberales, tengan el oxígeno para cuestionar al gobierno del Partido Nacional, que mantiene sus flancos abiertos, seguro de su fuerza. Y consciente de la debilidad de los liberales.

Por Juan Ramón Martínez

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