Alianza peligrosa

Siempre hemos dicho bienvenida la oposición, pero seria, constructiva y propositiva, ningún demócrata le teme a eso. Cuando surgió la alianza de “Mel” y Nasralla demandamos propuestas concretas e innovadoras para enfrentar los enormes desafíos de Honduras, seguimos exigiendo lo mismo.

 

Los  líderes opositores presentaron a Luis Zelaya los 17 puntos que condicionan su adhesión a la misma y la posibilidad de que el encabece dicho bloque. Al leerlas sorprende ver que es una lista de promesas demagógicas, populistas y poco serias, pensadas para atraer votos y no para enfrentar a fondo los problemas estructurales del país.

 

La alianza opositora ofrece demagógicamente bajar impuestos, el precio de los combustibles, la canasta básica, no pago de luz y agua; esto suena bonito, pero no es tan fácil como parece, estas y otras medidas que tomaría la alianza opositora traerían negativas consecuencias para las finanzas del estado. Porque si algún ciudadano deja de pagar algo de este dinero siempre habrá que obtenerlo de alguno otra parte.

 

La improvisada lista de deseos de la alianza ofrece destituir a todas las autoridades, derogar una gran cantidad de leyes y cancelar las concesiones hechas de los últimos gobiernos. Eso nos haría entrar inmediatamente en una crisis de ingobernabilidad y el país sería sujeto de enormes demandas internacionales por parte de las empresas concesionarias.

 

Es tan simplista el esbozo de plan de gobierno de la alianza opositora que promete medidas que ya está tomando el gobierno, como es la matricula gratis, estrategia de seguridad, respeto a la equidad de género y el apoyo a la pequeña y mediana empresa.

 

La oposición está obligada a plantear mejores ideas que los que están en el poder, de lo contrario no se ganaran la voluntad de las mayorías para triunfar en las elecciones y conducir los destinos del país.

 

Sacar a Juan Orlando solo para poner a otros, para que hagan retroceder al país o para implementar las políticas fracasadas del socialismo del siglo XXI, sería el peor error en la historia política de Honduras.

 

Por Edgardo Rodríguez

 

Lea más:

Leave a Reply