“Al Banquillo”

Así titularon un nuevo programa de televisión donde los invitados son escudriñados sin “tapujos” sobre su vida pública y privada. Insustancialidades. Banquillo es el asiento que ocupa el acusado ante un tribunal, en deportes sientan al entrenador y a jugadores de reserva. Por curiosidad lo vi desde su inicio cuando compareció el Señor Presidente Constitucional de la República y porque me impresionó esa entrevista estuve pendiente de los otros llevados al banquillo.

 

El entrevistador con la venia del entrevistado pregunta lo convenido entre ellos, nada interesante ni trascendental para un auditorio ávido de serios y mejores programas de acuerdo con las condiciones sociopolíticas que nos afligen. En algunos momentos es imprudente el indagatorio.

 

Las preguntas deben enmarcarse en el respeto y consideración no solo con el invitado, sino también con los televidentes. JOH respondió seguro y ágil, pero fue un irrespeto y de pésimo gusto darle una naranja y un cuchillo que tenía “camiseado” el periodista para que el gobernante hiciera gala de su habilidad en pelar, cortar o dividir en gajos la fruta cítrica. Recordé con desagrado cuando J. M. Zelaya en el despacho presidencial partió un melón y se atoró la mitad. Yo estaba en un congreso en Europa, lo vi por CNN. Otros colegas que presenciaron ese bochornoso espectáculo se mofaban de Honduras. Con pena les señalé, él es “una caricatura”, tal como lo describió Hillary Clinton. Que JOH acepte hacer lo que hizo ya es otro rollo.

 

Los políticos desafortunadamente pierden el momento y la circunstancia. Siempre están en la jugada de hacer populismo. Esta vez penoso por su investidura. Lástima. Nasralla, saltimbanqui, sobrado y ridículo, ofende con delirio autorreferencial. Nadie como él. Álvarez, el designado, demostró no saber lo que significa humildad, aseguró que admiradores querían nominarlo como el mejor alcalde que ha tenido Tegucigalpa. El cinismo de este sujeto llega al insulto con su presunción sin decoro. Jura ser probo probado y pide al alcalde actual que ponga a funcionar la trans­corrupción. Descaro de la impunidad. “Mel” Zelaya con total desvergüenza asegura que nunca usó la partida confidencial; ser el más honrado Presidente de Honduras; potentado terrateniente y fiel esposo. Dramatizó su defenestración confundiendo actos y actores. Aprendió ética con el Cardenal que este olvidó por golpista. Irrespetuoso cínico. Payaseó con guitarra y sombrero. Intolerante. Orellana Mercado calificó a “Mel” de “inteligentísimo”.

 

Comedido en sus respuestas sin comprometerse. El alcalde Asfura habló de trabajo. La rectora Castellanos demostró su capacidad y conocimiento. Escoto, de Educación y de la UNA, ni chicha ni limonada. No convence. Otros más han sido intrascendentes. De continuar ese programa, debe ser reorientado con un periodismo profesional, educativo, propositivo y constructivo, para discutir a profundidad problemas y soluciones viables. Así conoceríamos mejor a las figuras que nos desfiguran y pretenden gobernarnos.

 

La corrupción no puede ser ocultada. Se nota. Grita. En pueblo chico el infierno es grande y todos nos conocemos. No importan para los intereses nacionales las falsedades, amores, dimes, diretes y blasfemias de algunos corruptos conocidos que hasta hoy han sido llevados “Al banquillo”.

 

Por: Gaspar Vallecillo Molina

Leave a Reply